lunes, 11 de marzo de 2019

Acantilado


Corro hacia el acantilado
al norte del océano que me amarra.
Grito a los ojos del sol. ¡Ciego, está ciego!
Paralizado en el firmamento,
encadenado a otra isla
por donde arden mis ojos.
Ceguera negra de tanta luz:
¿Mi sombra queda detrás?
No la veo
No veo.
Lava caliente cae por mis párpados.
Busco la sombra,
la sombra de mi cuerpo.
Te doy la espalda, sol,
treta incendiada,
colapso del instinto.


Vertientes. Editorial Huerga y Fierro.

                                                                         William Blake

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