viernes, 29 de marzo de 2019

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Sigue el ritmo, coge el diapasón.
Míralo, escucha cómo late.
Va
regresa.
Siempre regresa a sí.
¿Dónde comienza el compás?
 Prueba, ahora no lo mires.
¿Sabes qué dirección tomó el primer movimiento?
¿Sigues el ritmo?
Se estira oscuro, se redondea más oscuro
el ritmo entre las hojas,
lento
o largo, redondo
ritmo redondo en la humedad,
bolitas silenciosas entre tus manos
tu silencio y el suyo el mismo ritmo.
La reacción al tacto
su adagio bajo las sombras
como una nube deja un rastro de vapor
así la lluvia para ellos,
para su redondez
entre mis manos que asustan como garras.
Así la lluvia para que huyan y se alarguen
de los surcos de tus manos a los surcos de la tierra
al cobijo de un arbusto
al ritmo del silencio
al lugar de los isópodos.

                                                             
                                                                           Nuncio Paci

viernes, 22 de marzo de 2019

En humo


En humo la cueva el incendio anuncia
caverna:
humareda de entrañas es
paseo por la bruma promontorio calcinado
fogonazo
y la errante antorcha hacia el exilio lejos
cada crepitar
más lejos: invisibles
las acequias plácidas.

(Yo tiempo. 2019)

                                                                 Leonora Carrington

miércoles, 13 de marzo de 2019

Mientras caminas


Recitas mientras caminas.
Mientras caminas,
alguien dicta y se deshacen los árboles veloces del tren.
Veloces el pensamiento, los pasos,
la locomotora silenciosa
que te deshereda y te acuestas
y al instante, se acuesta el sueño en la sábana
del extravío
y el extravío recita versos y versos extraños se van
por la jaula abierta del anhelo
y el anhelo busca dibujar su perfil
antes de perderle y caes,
caes en el sueño del día siguiente
y despiertas con la amargura
de que un pequeño ángel se te murió
entre las manos.

(De los que nadie habla. Editorial Huerga y Fierro)

                                                                       Willian Blake

lunes, 11 de marzo de 2019

Acantilado


Corro hacia el acantilado
al norte del océano que me amarra.
Grito a los ojos del sol. ¡Ciego, está ciego!
Paralizado en el firmamento,
encadenado a otra isla
por donde arden mis ojos.
Ceguera negra de tanta luz:
¿Mi sombra queda detrás?
No la veo
No veo.
Lava caliente cae por mis párpados.
Busco la sombra,
la sombra de mi cuerpo.
Te doy la espalda, sol,
treta incendiada,
colapso del instinto.


Vertientes. Editorial Huerga y Fierro.

                                                                         William Blake

martes, 5 de marzo de 2019

VII

Desfloraron la flor malva de mi pecho
no sentí dolor alguno.
Sonreí a aquel
que mató mi flor.
Al que mi flor mató
amé.
Ahora se pudren sus pétalos.
Los llevo pegados a mis párpados.

(Hombre. Editorial Huerga y Fierro.)